
Por fin han superado en Hollywood ese tabú que consistía en no haber premiado nunca a una mujer con el Oscar a la Mejor Dirección. La pasada semana Kathryn Bigelow se lo llevó por “The Hurt Locker”, una película sobre un grupo de artificieros que desactivan bombas en Irak. Tengo algunos sentimientos encontrados con respecto a este premio.
Por un lado, me alegra que por fin una mujer haya alcanzado ese éxito institucional en el cine, que si bien se basa en criterios más económicos que artísticos, normaliza una situación que en los tiempos en los que vivimos ya no tiene demasiado sentido.
Cuando la recia Kathryn recogió el Óscar parecía más contenta Barbra Streisand por el hecho de dárselo a una mujer que la propia vencedora, que optó por no hacer referencia a su condición y la de sus compañeras en la industria, y mencionar a su equipo técnico y a las mujeres y hombres que “arriesgan sus vidas a diario en Irak” (aunque en su película no apareciera ni una mujer soldado). Bien. Pero no olvidemos que es una mujer que se lleva un Óscar por una película bélica, que alude a códigos muy masculinos en este caso, como el honor, la hombría, las relaciones entre los soldados, las jerarquías militares o, del lado irakí, la irracionalidad de los kamikazes.
Por otra parte, ¿hubieran tenido oportunidad de llevarse un Óscar las nominadas Jane Campion o Sofia Coppola, con películas que podríamos considerar más “femeninas”?
¿Es abiertamente positivo que se reconozcan historias no feminizadas creadas por mujeres? Es muy posible. A veces parece que todo tenga que ser deliberadamente edulcorado, por el hecho de ser una mujer. Pasa también en la literatura y en muchas disciplinas artísticas. Por eso me llaman la atención las creadoras que mantienen un discurso cerebral en extremo, sin muchas reflexiones que aludan a los sentimientos y que sean capaces de firmar una película bélica o de acción sin tener que decir ¡ey, soy una tía y mirad lo que he hecho! Así que bien, ok, pero ¿qué pasa con las buenas directoras que trabajan con los dramas o con las comedias?
Y más preguntas que me vienen a la cabeza: ¿están las mujeres de Hollywood realmente interesadas en dirigir? ¿O es que no se les facilita el acceso a la dirección desde los grandes estudios, relegándolas solo a las producciones independientes? ¿Estamos ante el primer Óscar a una mujer directora o un nuevo cierre de filas alrededor del despliegue militar estadounidense?